
¿Y ahora, qué será de ella?
Quien con sus ojos, meditabundos e impresionantes,
me hipnotizaba y trasladaba a mundos desconcertantes.
Quien con sus manos, flexibles y finas,
me provocó fantasías descontroladas.
Quien con su piel, mansa y canela
despertó la codicia más grande en mi cuerpo.
Quien con sus pies, pequeños y delicados,
caminaron junto a mí extensos tramos.
Quien con su cabello, oscuro y flameante,
expedía el aroma más entrañable y apasionante.
Quien con sus labios, deseables, talvéz desesperantes,
despertó emociones que degeneraban mi cordura
Quien con su rostro, perfumado y hechizante
me provocó delirios al caminar o dormir.
¿Qué será de ella?
¿Y ahora?
¿Qué será de mí?
sin ella...

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